familias

Todo parecía que iba a ser como de costumbre. Sobre las 9:00 horas cruzaba la puerta de la clase saludando a María y Esperanza pero no iba a ser un día cualquiera. El hecho de que ni si quiera C. estuviera en la clase corriendo como un “caballillo” hacia mí, ya apuntaba que algo iba a ser diferente, y tanto: nos íbamos de excursión.

Llevábamos días comentándole a los duendes y las “duendas” que íbamos a pasar un día en el campo junto con las familias, y por fin había llegado ese día. Cargadas de energía María, Esperanza, yo y hoy, un intruso nuevo, Ramón montábamos la comida de los pequeños y pequeñas en el coche. Al cerrar las puertas del mismo comenzaba la aventura.

Sobre las 10:00 horas llegábamos al lugar de encuentro: el parque de “Los Pinos” en Huetor Vega. Aún no había llegado nadie, colocamos toda la comida sobre una mesa de madera y comenzamos a inspeccionar el lugar. S. ha sido el primero en llegar, dormido en su carrito, por lo visto le relaja mucho los paseos en el coche (parece que tenemos más cosas en común de las que pensaba). Sus padres nos contaban como había ido la mañana y la tarde y noche de ayer. Hoy no había prisa, la llegada no significaba dejar a los pequeños y pequeñas en el aula, sino el comienzo de lo que sería un día fantástico. Más tarde llegaba H., A. y B. con su pequeño hermanito O. (sin duda alguna B. llevaba razón, es precioso pero también es pequeño y suave). Un poco más tarde llegaba M., D, e I. y también con su pequeña hermanita L. C. y L. se han hecho de rogar. C. aparecía por la puerta corriendo con su particular saludo de “caballito” y L. como de costumbre corriendo hacia aquello que más le llamaba la atención. P. no tardaba en hacer su aparición, como siempre subida en los brazos de su madre y observándolo todo, no parecía estar muy contenta porque ella esperaba ir al campo (y evidentemente aquello era un parque). El último en llegar ha sido D. que portaba en sus manos dos muñecos que ha querido mostrarme nada más aparecer.

Ya estábamos todos y todas. Lo cierto es que en un primer momento los pequeños y pequeñas estaban algo desconcertados, se trataba de un día de cole porque allí estaban María, Esperanza y Pili, pero también estaban sus padres y madres, ¿qué hacíamos en un parque todos juntos un martes? Pues disfrutar de un precioso día de encuentro, de conocer más a las familias, de hablar, de intercambiar opiniones, experiencias, sentimientos, intereses… fomentar un encuentro entre las familias y los educadores, permitir conocernos un poco más de lo que las llegadas diarias nos permiten. Comprobar que son familias maravillosas que sienten devoción por sus hijos e hijas y por la educación de los mismos, aprender de las diferencias, de los puntos en común, enriquecernos y disfrutar de las conversaciones (de mantenerlas y de escucharlas), disfrutar de la libertad que brindan los espacios abiertos y seguros para el desarrollo de los pequeños y pequeñas, de las oportunidades y posibilidades que ofrece la naturaleza, de los árboles, de la tierra, de los bichitos, de los frutos que caen (o pueden arrancar) de los árboles, de los pájaros, del contacto entre iguales y, como no, de la felicidad y satisfacción que nos otorga pasar un día con la familia. Porque evidentemente los pequeño y pequeñas pasan más o menos tiempo con las familias (depende de sus obligaciones, como es normal) pero a no ser que sea festivo, todas la mañanas sus hijos e hijas pasan unas seis horas separados de ellos, y hoy eso iba a ser diferente.

Los pequeños y pequeñas han tenido la oportunidad de jugar libremente con el resto de compañeros y compañeras, de vivir la experiencia de salir fuera de la escuela un día entre semana, y de disfrutar de su familia junto al resto de duendes y “duendas”, porque no sé si solo será una percepción mía, pero los humanos sentimos como una especie de necesidad de compartir aquello que queremos con el resto de personas que nos importan y queremos. Presentamos a nuestras parejas “en sociedad”, presentamos a nuestros amigos a la familia, presentamos a nuestra familia a los compañeros y compañeras… consideramos que aquello que queremos debe tener relación; igual sucede con los pequeños y pequeñas, unir a sus familias con sus amigos y amigas es una fuente de placer asegurada; cuanto más si es muy cierto que esas familias son encantadoras, que derrochan amor por donde pasan, que sus hijos e hijas los aman y que ese amor es mutuo, cuanto más si son tan abiertas y tienen tanta energía, cuando son personas con las que tan sólo hablar cinco minutos sientes que te encantaría tomar un café con ellas tan sólo para aprender de ellas, para escucharlas, para crecer un poco más como persona. Gracias a todas ellas por este gran día, gracias por haberme hecho sentir una más.

3 thoughts on “Gracias familias

  1. Gracias a ti, bonita,

    Con los ratitos que dedico a leer lo que escribes de nuestros bebes, reflexiono sobre el día de mi pequeña, y voy pensando en mi relación con ella durante el día, (como dirian algunos, me ayuda a seguir malcriandola, ji,ji…..) intentando empatizar con sus enfados y comprender sus frustraciones, y la mia propia.

    Gracias de nuevo, y quedamos a la espera de comentar lo de la lactancia,

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