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Los lunes, el momento de las llegadas siempre es más extenso que el del resto de la semana. Ese encuentro con las familias nos permite conocer cómo han pasado el fin de semana los pequeños y pequeñas, a qué eventos han asistido, con qué personas han estado, si han detectado algo reseñable o no.Las llegadas y recogidas en general son momentos que nos facilitan comprender el estado de cada niño y niña durante ese día. De esta manera, las familias nos informan del descanso, de las actividades realizadas, de las preferencias, de los nuevos descubrimientos o de situaciones o acontecimientos nuevos o reseñables.

A pesar de que pueda parecer un momento de información “gratuita”, lo que realmente supone mantener el contacto con las familias y sobre todo un contacto directo y cercano, es hacer de los momentos educativos y de la estancia de los pequeños y pequeñas en la escuela, momentos cercanos, afectivos y reales. Si nos han informado de que un niño o niña va a realizar un viaje, va a visitar a unos familiares o recibe visita, podremos intuir que se encuentre en un estado más ansioso o nervioso, o más feliz o intranquilo; pero también podemos emplear toda esta información como un recurso más dentro de nuestra aula. Puede ser un buen momento para hablar sobre la familia, sobre los tipos de familias, sobre el papel que juega cada familiar en la vida de los pequeños (por ejemplo, si los abuelos suelen ir a recoger a los niños). Puede ser un momento para hablar de los tipos de transporte si sabemos que algún pequeño o pequeña va a realizar un viaje… Existen un sinfín de áreas que podemos tratar dentro del aula a través de la información que nos facilitan las familias; que al fin y al cabo es una información cercana, real y muy relacionada con la afectividad; lo que genera que se trate de aprendizajes significativos y funcionales muy cercanos a las curiosidades e intereses de los niños y niñas.

Por otro lado, no nos podemos olvidar de lo que supone para las familias contar con estos momentos informativos y sobre todo de escucha. Nuestra responsabilidad es elevada: las familias depositan en nuestras manos su total confianza al ser los referentes durante seis horas y cinco días a la semana de sus hijos e hijas. La escuela es el segundo elemento de referencia para los pequeños y pequeñas después de la familia y el hogar, y como no puede ser de otra manera, es necesario que ambos elementos de socialización se encuentren interconectados. Las familias necesitan trasladar aquella información que consideran relevante sobre sus hijos para que su estancia en la escuela sea lo más favorable y positiva posible y nosotros (como educadores) necesitamos recibir esta información para poder conseguir este fin.

En todo este proceso comunicativo (y también educativo) el respeto, la tolerancia y la afectividad deben ser los pilares sobre los que se base este intercambio. Porque en todo esto no podemos olvidar que cada familia llega a la escuela con sus propias enseñanzas, experiencias, vivencias, inseguridades y situaciones familiares y nosotros no somos quien para juzgar o etiquetar qué sí y qué no es relevante en la información que nos traslade la familia. No podemos olvidar que cuando juzgamos, son nuestras vivencias y pensamientos los que enmarcan una pequeña parte de una realidad que no conocemos en su totalidad y por lo tanto es muy presuntuoso creer que estamos en posesión de la verdad.

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