heuristica

Preguntas, preguntas y más preguntas creo que son una de las claves para mantenerte siempre viva, alerta y actualizada en la vida, pero mucho más si se trata de convivir con la infancia. En nuestro día a día nos surgen (o quizá deberían surgir) multitud de preguntas durante la jornada. A veces a esas preguntas que nos surgen día a día no encontramos
solución en ese mismo momento, ni durante la jornada y tal vez durante un largo periodo de tiempo. En ocasiones no podemos dar respuesta a por qué los pequeños y pequeñas prestan mayor atención a ciertos elementos que a otros, creo que es evidente que todos tenemos preferencias, pero ¿aquello que les llama más la atención está sólo relacionado con lo que conocen o no conocen, o con las preferencias diarias?
En otras ocasiones podemos plantearnos el por qué juegan con ciertos objetos de forma repetitiva, ¿son con los que siempre lo hacen, y lo hacen solos o en paralelo o en pequeños grupos? ¿cuáles son las inquietudes que llevaban a la elección en cada momento de cada juego, juguete y compañero? Si observamos un poco a la infancia, podemos ver que la mayoría de sus acciones tienen un por qué detrás son totalmente capaces de tomar decisiones y de seleccionar aquello que prefieren, que más les gusta y que necesitan en cada momento.
Otra de las cuestiones que a veces pueden rondar nuestra cabeza es la idea de hasta qué punto la rutina es rutina (entendida desde el punto de vista positivo como elemento organizativo de la jornada para los niños y también educativo) y cuando realmente se trata de una obligación que impone el adulto porque le es más cómodo en su propia organización de la jornada. Siempre he rehusado de aquellas normas estrictas y con poco sentido, donde los horarios han de ser cumplidos obligatoriamente y de lo contario, a veces perdías tu derecho a entrar o disfrutar de ciertas cosas. Siempre he defendido una escuela abierta donde cualquiera tiene cabida y donde los pequeños y pequeñas tengan su propio criterio de elección. En mi mente sigue reinando dicha filosofía, pero ¿qué podríamos hacer o cómo lo podríamos hacer para minimizar el efecto negativo que puede tener de por sí el hecho de mantener una rutina estricta?
Durante los diversos momentos de juego libre cada pequeño y pequeña tiene sus propias prioridades y gustos, pero además cada día el estado que guía sus preferencias es diferente, cualquier ser humano experimenta cambios anímicos y la infancia también los sufre. Pero además cada, persona tiene su propia personalidad, y los pequeños y pequeñas también la poseen. Creo que cada niño posee un gran potencial que ha de ser atendido, por lo que realizar propuestas que respondan a sus inquietudes y necesidades debería ser una opción. Nuestras preguntas no deben ser más que cuestiones que intenten resolver aquello que observamos en nuestro día a día, y por lo tanto intenten dar respuesta a las particularidades y necesidades de los pequeños y pequeñas. Deben responder a su momento evolutivo, a sus necesidades, a sus inquietudes, a sus curiosidades y a sus ganas de experimentar.

Leave a Reply

Your email address will not be published.